Jardín de la Alameda-Monasterio de los Jerónimos-Noria de la Ñora-Azud de la Contraparada-Molino de la Olma

 


Partimos desde la Plaza de los Patos en Vistabella, 

por el carril bici de la Avenida Teniente Flomesta a la Pasarela Manterola

 (1997), puente de tirantes sobre el azud del Río Segura; dejamos el carril bici de la Contraparada para cruzar el Jardín de la Alameda 

al Paseo del Malecón, 

creado como muro de contención de las aguas del río Segura. Tuvo su origen hacia el año 1420, fecha en la cual y tras dos importantes inundaciones, se toma la decisión por parte del Concejo de la Ciudad de demoler las viejas y castigadas casas del barrio de la Arrixaca, para construir un muro, que se levanta sobre las mismas motas del río del actual paseo.

Pasamos por la rotonda del Molino del Amor, sobre la Acequia Mayor Aljufía, edificio emblemático de la Albatalía, en plena huerta murciana; restaurado y musealizado. Sus orígenes se remontan al siglo XVII. Dispone de unos pequeños los jardines y será Centro de Agrobiodiversidad para estudiar las especies endémicas huertanas.

Dejamos la carretera de la Ñora para tomar un corto y bonito atajo por las Sendas Pato y Culones 


al Molino de las Cuatro Ruedas o de Funes y su conjunto arquitectónico de los siglos XVIII al XIX; uno de los 36 molinos que existían en la huerta de Murcia a principios del siglo XIX; la huerta de Murcia, cada vez mas escasa, atesora de las diferentes etapas de su ocupación, un rico patrimonio arqueológico, histórico y etnográfico (azudes, castillos, fortalezas, palacios, acequias, acueductos, albercas, norias, aceñas, molinos, puentes…).

Giramos por la derecha hacia Guadalupe; en 555 m, torcemos a la izquierda cruzando unas huertas a Puente Magaz y Los Luises, 

para atravesar atajando por el Carril de la Garapacha a la entubada Acequia de Churra hacia el Monasterio de los Jerónimos, procede de otro anterior fundado en 1579, 

conocido como monasterio de San Pedro de la Ñora, sirvió como morada de enfermos del Manicomio de Murcia durante el cólera de 1855, para los asilados de la Misericordia, hospital de sangre en el período del Cantón Murciano, sufrió numerosos saqueos y abandonos, incluso funcionó como cuartel de instrucción para nuevos pilotos del ejército republicano. Actualmente acoge las dependencias de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM).

Por el Carril de los Arcos, giramos por un tramo corto de exuberante vegetación 

a la Noria de la Ñora: 

La Rueda de la Ñora, no es de tradición árabe como normalmente se creé, sino que por el tipo de radios y ejes, se puede entroncar con la tipología de rueda romana. 

La noria actual, es un artefacto completamente metálico construido en 1936, que reemplazó a la antigua noria construida en madera. Tiene diez metros treinta centímetros de diámetro y un metro sesenta centímetros de ancho. 

Movida por el agua de la acequia Mayor de la Aljufía, recoge ésta en los cangilones laterales, que a su vez depositan el agua en un canal (Brazal de las Rejicas) y tiene unos cinco metros de altura. 

El agua que escapa de los cangilones sin ser depositada en el canal vuelve a la acequia. El acueducto que acompaña a la noria tiene una longitud de unos 220 metros.

Rodeamos el complejo Expal Munitión (Fábrica de la Pólvora); alberga todo tipo de edificios, desde pabellones hasta talleres, pasando por hangares, túneles y la capilla de Santa Bárbara; las acequias de Aljufía y Churra la Nueva discurren por su interior; la escasa industria del municipio casi siempre se instalaba junto a estas acequias, bien para el movimiento de los molinos o para aprovechar su agua, como las fábricas de la Pólvora, la Seda, el Salitre y otras factorías de jabones, lana y curtidos.

Seguimos por el Carril bici abandonado 

al Área recreativa del Soto de las Aneas 

y el Azud de la Contraparada, 

se ramifican por la vega murciana en otros cauces menores, formando una amplia red que abastece de agua a todas las tierras de la huerta.



Cruzamos por el puente de madera 

rodeando el Centro de Interpretación de la Contraparada; dejamos el tramo asfaltado por sendero entre limoneros y naranjos al Javalí Nuevo; 

continuamos por la mota a la Rambla de las Zorreras, 

supone un conjunto arquitectónico de gran envergadura y complejidad, reflejo de un tipo de construcción característico de la sociedad agrícola tradicional y uno de los vestigios del sistema de regadío histórico de la huerta de Murcia.

Pasamos por la zona de picnic del Agua Salá, dejamos la mota para cortar la carretera Alcantarilla-Puebla de Soto y tomar un sendero entre huertas 

rodeando Puebla de Soto para echar un vistazo primero a la Ermita de San Antón o de la Escudera, 

pequeño templo fundado en 1765 por don Baltasar Escudero, hacendado de esta pedanía, de estilo barroco popular con la imagen de la Purísima Concepción de los Ángeles en su hornacina; 

la ermita adosada a la Casa de la Escudera, presenta un escudo nobiliario; después nos desplazamos al Molino de la Olma; 

el enorme olmo que daba sombra al cauce del Azarbón (entubado), fue victima de la grafiosis y una tormenta, la derribaron en los años 70 (los huertanos aplican el femenino para los árboles); 

el tocón fue trasladado al jardín del Malecón; enfrente se halla la rueda del molino de borra (para la fabricación de trapos) 

que aún se conservaba enterrado a los pies del árbol, funcionaba con una máquina de gas pobre marca Körting del año 1913.

Cruzando el Puente Molino del Batán pasamos frente a un bello edificio de tintes moriscos; 

cambiamos de dirección desde el Parque Las Moreras al carril bici de vuelta, 

rodeamos las obras del Meandro del Vivillo y aprovechamos para explorar el Meandro de los Illanes, 

gratamente sorprendidos por la vegetación de ribera; 

llegamos al Puente Manterola 

retornando al punto de salida.

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