Otoño en el Engarbo
Accedemos desde la Carretera A-317, entre el Puerto del Pinar y Santiago de la Espada al aparcamiento e inicio pistero de la ruta (38° 5'17.77"N 2°33'21.06"W).
Comenzamos a caminar en ligero descenso durante 390m
a una explanada con la cartelería correspondiente a las Pinturas Rupestres del Engarbo.
Las Cuevas del Engarbo (aparecen en los mapas antiguos como del "embargo") son unos abrigos rocosos con pinturas rupestres prehistóricas, declaradas Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1998, como parte del Arte Rupestre del Arco Mediterráneo Español.
Seguimos unos metros por el sendero de arriba y descendemos al de abajo; comienza a perder altura y se gira minimizando la pendiente, cuando aparecen abajo
las casas, ruinas, huertas, choperas y ribera del Río Frio, afluente del Zumeta que, a su vez lo hace del río Segura a la altura de las Juntas de Miller.
Pasamos junto al enrejado de las primeras, bajo un amplio abrigo rocoso de unos 60 m de longitud y a unos 1.210 m de altitud,
con conjuntos de pinturas rupestres conservadas principalmente en su extremo derecho, aunque no podemos distinguirlas desde fuera.
Para visitar el interior y ver las pinturas con seguridad, es necesario contactar previamente con el Ayuntamiento de Santiago-Pontones.
Destaca como uno de los conjuntos de pintura levantina más importantes de Andalucía, con representaciones de escenas de cacería, ceremonias y luchas entre hombres y animales.
Acabada la bajada, tomamos a la izquierda siguiendo el curso del río,
rodeados de chopos con vistas de las viviendas y cuadras, alguna con paneles solares, vimos un personaje con tres perros caminado por ellas; se hallan separadas por una rústica barrera,
alucinados por el colorido, la abundante vegetación y el suelo pleno de hojas secas, suenan al pisarlas;
vemos el cráneo de un ciervo
y hermosos membrilleros.
Cuando llegamos a la cerrada con el río Frio,
sin paso,
volvemos rodeando por el otro extremo, vemos una caseta colmenera,
una tina y parte de una camilla, como si fuese una exposición artística en medio de la naturaleza.
Siguiendo el curso fluvial,
alcanzamos las instalaciones de cría de truchas, actualmente en ruinas y abandonadas;
el entorno resulta estimulante y maravilloso,
enlazamos con el canal que suministraba el agua a la piscifactoría,
poco mas adelante acometemos una corta subida al Abrigo del Engarbo II,
de 3 m de anchura en una de sus bocas, por una profundidad de 3m y una altura de 5 m ubicada a una altitud de 1.220 m
con figuras humanas de diversa tipología, tanto masculinas como femeninas y prótomos de cápridos.
Tampoco pueden verse desde el exterior. Solo nos queda retornar por el mismo camino de la ida.



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