Huerteando por Monumentales Rincones Murcianicos
Salgo desde la Plaza de los Patos en Vistabella,
como han soltado agua desde el Embalse de Ojós, tomo el carril bici de la Avenida Teniente Flomesta al Paseo del Malecón.
El Malecón fue creado como muro de contención de las aguas del río Segura.
Tuvo su origen hacia el año 1420, fecha en la cual y tras dos importantes inundaciones, se toma la decisión por parte del Concejo de la Ciudad de demoler las viejas y castigadas casas del barrio de la Arrixaca, para construir un muro, que se levanta sobre las mismas motas del río del actual paseo.
Paso junto al Molino del Amor,
situado sobre la Acequia Mayor Aljufía, edificio emblemático de la Albatalía, en plena huerta murciana; restaurado y musealizado.
Sus orígenes se remontan al siglo XVII. Dispone de unos pequeños los jardines y será Centro de Agrobiodiversidad para estudiar las especies endémicas huertanas.

Pedaleo por los caminos y carriles huertanos
hacia el Monasterio de los Jerónimos:
Procede de otro anterior fundado en 1579, conocido como monasterio de San Pedro de la Ñora, sirvió como morada de enfermos del Manicomio de Murcia durante el cólera de 1855, para los asilados de la Misericordia, hospital de sangre en el período del Cantón Murciano,
sufrió numerosos saqueos y abandonos, incluso funcionó como cuartel de instrucción para nuevos pilotos del ejército republicano. Actualmente acoge las dependencias de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM).
Por el Carril de los Arcos, giro por un tramo corto de exuberante vegetación
a la Noria de la Ñora:
La Rueda de la Ñora, no es de tradición árabe como normalmente se creé, sino que por el tipo de radios y ejes, se puede entroncar con la tipología de rueda romana.
La noria actual, es un artefacto completamente metálico construido en 1936, que reemplazó a la antigua noria construida en madera. Tiene diez metros treinta centímetros de diámetro y un metro sesenta centímetros de ancho.
Movida por el agua de la acequia Mayor de la Aljufía, recoge ésta en los cangilones laterales, que a su vez depositan el agua en un canal (Brazal de las Rejicas) y tiene unos cinco metros de altura. El agua que escapa de los cangilones sin ser depositada en el canal vuelve a la acequia. El acueducto que acompaña a la noria tiene una longitud de unos 220 metros.
Continuo al complejo Expal Munitión (Fábrica de la Pólvora); alberga todo tipo de edificios, desde pabellones hasta talleres, pasando por hangares, túneles y la capilla de Santa Bárbara; las acequias de Aljufía y Churra la Nueva discurren por su interior; la escasa industria del municipio casi siempre se instalaba junto a estas acequias, bien para el movimiento de los molinos o para aprovechar su agua, como las fábricas de la Pólvora, la Seda, el Salitre y otras factorías de jabones, lana y curtidos.
Tras rodearlo
sigo por el Carril bici
al Área recreativa del Soto de las Aneas
y el Azud de la Contraparada,
epicentro de la diversidad hídrica, de ella parten las tomas de las dos acequias principales, cada una situada en un margen del río; la de Aljufía al Norte (S. X) y la de Alquibla al Sur (S. XII);
se ramifican por la vega murciana en otros cauces menores, formando una amplia red que abastece de agua a todas las tierras de la huerta.
Cruzo el puente de madera
rodeando el Centro de Interpretación de la Contraparada;
dejo el tramo asfaltado por sendero entre limoneros y naranjos al Javalí Nuevo;
tras atravesarlo, sigo por un sendero
a la pista que me acerca al puente romano o Acueducto de los Arcos,
con acequia restaurada sobre la Rambla de las Zorreras, supone un conjunto arquitectónico de gran envergadura y complejidad, reflejo de un tipo de construcción característico de la sociedad agrícola tradicional y uno de los vestigios del sistema de regadío histórico de la huerta de Murcia.
Cambio de dirección por la mota
rodeando ahora por el Sur la Fábrica de la Pólvora
para atajar por el Patronato de Funes; cruzando el puente sobre el Segura sigo por sendero huertano rodeando Puebla de Soto
para echar un vistazo primero a la Ermita de San Antón o de la Escudera, pequeño templo fundado en 1765 por don Baltasar Escudero, hacendado de esta pedanía,
de estilo barroco popular con la imagen de la Purísima Concepción de los Ángeles en su hornacina; la ermita adosada a la Casa de la Escudera, presenta un escudo nobiliario;
después me desplazo al Molino de la Olma;
el enorme olmo que daba sombra al cauce del Azarbón (entubado),
fue victima de la grafiosis y una tormenta, la derribaron en los años 70 (los huertanos aplican el femenino para los árboles);
el tocón fue trasladado al jardín del Malecón; enfrente se halla la rueda del molino de borra (para la fabricación de trapos)
que aún se conservaba enterrado a los pies del árbol, funcionaba con una máquina de gas pobre marca Körting del año 1913.
Desjo la mota por el carril bici de vuelta
y aprovecho para explorar uno de los dos meandros ganados al río Segura,
gratamente sorprendido por la vegetación de ribera;
llego al Puente Manterola
donde se aprecia el aumento de caudal
y retorno al punto de salida por el carril bici de la ida.
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