Portazgo-Puente Baldas-Bajada del Cielo-Rambla del Puerto

 


Accedo por la Autovía A-30 Murcia-Cartagena, tomo la Salida 150 a La Paloma; en la rotonda por la Vía de Servicio; aparco a su final en el área recreativa de las Casas del Portazgo, zona antaño destinada a las caballerizas y el ganado, pertenecientes a la guarnición del Castillo del Portazgo;

donde transcurre la Rambla del Puerto de la Cadena (separadora del Parque Regional en dos sectores: Carrascoy y El Valle). El Puerto de la Cadena fue una de las vías de acceso a Murcia desde la costa, de nombre antiguo, Puerto de Cartagena, proviene de la época medieval, se colocaba una cadena y había que pagar un impuesto o peaje por el tránsito de personas y de mercancías, para cruzar en ambos sentidos: Cartagena o Murcia.

Atajo por la derecha salvando la vegetación de carrizos y cañas en un entorno exuberante de palmeras, granados y paleras; 

bordeando la Rambla del Puerto por el PR-MU 56, 

cruzo la zona 

con agujeros circulares excavados en la roca, provenientes de unas canteras de extracción para abastecer los molinos del Campo de Cartagena, 




construidos entre los siglos XVIII y XIX, se ubicaban a lo largo del curso de la Rambla del Puerto a la altura del Portazgo, también hay otra zona cercana en la Rambla del Valle con una muela a medio extraer; la práctica artesanal del período medieval en la cultura de la piedra, era realizada por maestros canteros, 

algunos disponían bueyes para transportar las muelas; también existían contratos para el aprendizaje del oficio; como algunas canteras eran de mejor calidad que otras, en las obras de reparación de algunos molinos se indicaba en ocasiones, de dónde debían abastecerse de determinadas piedras.

Orillado a la Poza del Puerto, 

cambio de dirección antes de salir a la pista de la Yeguada Lo pertiguero, 

corto la Rambla del Puerto y la Vereda de Fuente Álamo 

al Sendero de Puente Baldas; 

se halla destruído 

y tengo que vadear el ramblizo; paso junto al arco acueducto de una antigua canalización, 

proveniente de una mina de agua que se encuentra vaguada arriba no muy lejos, solo hay que seguir el canal, si queremos ampliar recorrido. 

El sendero se empina mientras recorre las estribaciones de la Sierra del Puerto por la cara Norte.

En compañía de cochinillas de la humedad, 

corto la Pista del Matahombres hacia la torre de alta tensión; 

unos metros antes de alcanzarla, giro por la izquierda descendiendo a la cabecera de la Rambla del Cigarrón.

La sigo unos metros por la izquierda 

y salgo de la misma 

ascendiendo por estrecho sendero matorralero, coronando un cerro con buenas vistas de Carrascoy y Sierra Espuña; 

me saca a la Pista de Las Llanas de vuelta 

hacia la Pista del Matahombres; 

unos metros después de su entrada, parte por la izquierda el Sendero de la Bajada del Cielo,

Desciende zigzagueante a la Rambla del Puerto, tuerzo a la derecha para encarar el viejo viaducto árabe con agujeros circulares excavados en la roca provenientes de la extracción de muelas; aunque las fuentes del Caño y de la Marrana ya no manan, sigue habiendo filtraciones de agua que se acumulan formando pozas de escasa profundidad.

Históricamente, controlar cada molino fue estrategia usada por las familias poderosas, los concejos y el clero; mediante el dominio territorial obtenían beneficios y autoridad, sobre la necesidad obtener alimentos básicos desde los diversos tipos de molinos; 

gobernar pues en origen la fabricación de las muelas, imprescindibles para la molienda, era dominar a los molinos, por eso era tan importante que la cantera estuviese en sus fueros; de hecho, las canteras de molino se ubicaban en parcelas del ayuntamiento y los concejos las cedían por un año a través de una puja o almoneda para su posterior explotación; la persona que conseguía la explotación, solía contratar a un cantero y también a un guía de bueyes.

Antes de la Revolución Industrial, la energía muscular, la eólica y la hidráulica, fueron las tres principales fuentes de energía empleadas para hacer funcionar mecanismos más o menos complejos. En el caso de los molinos, la molturación de los cereales se produce gracias a la transformación de la energía cinética del agua o viento en un movimiento rotatorio que, por fricción entre dos muelas, convierte en harina los granos de cereal.

En época medieval, transportar una muela a distancia, con un peso superior a los 500 k por caminos del monte, era una labor complicada; en el siglo XVII el precio normal de una muela era de 15 ducados, equivalente entonces a 10 ovejas con sus crías o a unas 8.000 tejas. 

Fueron mas importantes de lo que ahora nos parece, pues se exportaron incluso por mar a zonas geográficas distantes; actualmente se investiga en el Archivo de Indias de Sevilla, si lo hicieron “a través de la Mar Océana a las Américas”. Siguiendo el cauce ramblero, 

acabo finalmente en el aparcamiento.

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