Molinos del Río, Casianos y Amor-Cuartel artillería-Ermita Burgos-Riacho la Morda-Rueda la Ñora-Casas Torre Albatalía

 


Parto a las 7,15 h con 28º aunque sin bochorno; desde la Plaza de Los Patos del Barrio de Vistabella, 

enfrente de la Iglesia Nuestra Señora de Fátima, escoltada por dos araucarias; 

la araucaria es un género arbóreo de coníferas, se le considera originario de Australia, Chile, Argentina, Uruguay o Brasil. En la actualidad, se distribuye por todo el mundo; son capaces de alcanzar los 70 m de altura en su hábitat natural, destacando por su longevidad.

Accediendo al carril bici por el Puente Pasarela de Vistabella o Pasarela Jorge Manrique, fue diseñado por el famoso y controvertido arquitecto valenciano Santiago Calatrava y construido a mediados de la década de los noventa.

Desciendo por los escalones 

hacia el Museo Hidráulico Molinos del Río 

y las Caballerizas, 

los antiguos molinos harineros son desde 1989 un Centro Cultural y Museo Hidráulico, donde exhibir las instalaciones de los molinos harineros y la programación continuada de exposiciones temporales (Sala Caballerizas), relacionadas con la etnografía, arqueología y cultura.

Hago una parada en la Pasarela Manterola (1997), puente de tirantes sobre el azud, 

permitía el paso de agua a los antiguos molinos de San Francisco (después molino de Roque con paso de barca) y de los Álamos, cuyas ruinas aparecen a los lados.

Entro en el Cuartel de artillería, antiguo complejo militar de estilo neomozárabe construido entre 1921 y 1925, rehabilitado y restaurado por el Ayuntamiento de Murcia en pabellones diversos, museos y sede de instituciones; 

cruzo por su enorme patio de armas central, 

volviendo a la mota del Río Segura; las obras del Parque Metropolitano Oeste, 

obligan a continuar entre los restos del incendio reciente al Molino de Funes, 

el último aquí fue a mediados de junio en 2017 (Hace 9 años).

Pedaleo por el Camino Hondo, atento a tomar un camino a la izquierda con el cartel sin salida, pero con bici no hay problema; cruzo la estrechez del puente sobre la Acequia Almohajar, 

pisteando por el carril Torre del Cura al Camino Albadén para rodear la Era Alta. Dejo la RM-611 por la derecha, cruzando entre los huertos de limoneros del Rincón de los Horneros; 

atravieso Camino Hondo por el Camino de Barreras hacia la Ermita de Burgos, 

La Ermita del Niño de Burgos en Nonduermas, 

es de origen dieciochesco; su advocación es al Niño de Burgos, talla de principios del siglo XX, de clara tradición salzillesca.

Me dirijo al Área Recreativa de la Dava 

y la Estación Intermodal de Alcantarilla; 

exploro brevemente la recientemente acondicionada Senda Verde Riacho de la Morda, 

en un futuro cercano, enlazará con el bulevar de Conexión Sur y la Vía Verde de la Costera Sur.

De nuevo los cortes por obras, 

me obligan a realizar unos metros por la Carretera de Alcantarilla, para tomar, desde la entrada a Puebla de Soto, un sendero huertano 

a la carretera entre alcantarilla y la Puebla; cruzo el puente hacia la Ñora y desciendo al carril bici, lo sigo a la derecha para atajar por el Camino del Patronato 

y rodear el complejo Expal Munitión (Fábrica de la Pólvora); alberga todo tipo de edificios, desde pabellones hasta talleres, pasando por hangares, túneles y la capilla de Santa Bárbara; as acequias de Aljufía y Churra la Nueva discurren por su interior; la escasa industria del municipio casi siempre se instalaba junto a estas acequias, bien para el movimiento de los molinos o para aprovechar su agua, como las fábricas de la Pólvora, la Seda, el Salitre y otras factorías de jabones, lana y curtidos.

Hago una parada en la Chimenea de la Ñora, formaba arte de la fábrica Conservera Imperatum (1940); 

otra en la Rueda de la Ñora, no es de tradición árabe como normalmente se creé, sino que por el tipo de radios y ejes, se puede entroncar con la tipología de rueda romana. 

La noria actual, es un artefacto completamente metálico construido en 1936, que reemplazó a la antigua noria construida en madera. Movida por el agua de la acequia Mayor de la Aljufía, recoge ésta en los cangilones laterales, que a su vez depositan el agua en un canal (Brazal de las Rejicas).

Continuo rodeando el Molino de Los Casianos (fue un molino harinero que tuvo tres piedras para moler cereales, con los años se empleó para moler pimentón), 

paso el Molino de los Canalaos del siglo XVIII, 



sus instalaciones se transformaron en batán de picar esparto y borra, entre 1802 y 1870; 

junto al Molino Alto en Javalí Viejo, conformaban sobre la Acequía Aljufía, el origen de la Fábrica de la Pólvora de Santa Bárbara.




Desde el carril de los Silvestres, 

giro por la entubada Acequia Vieja de Churra 

por la zona Sur de Guadalupe; 

cambio de dirección por el Camino de Guadalupe pisteando por carriles huertanos 

al restaurante El Pencho, enfrente, parte un camino que se estrecha al poco a la altura de una vivienda con un pino monumental; 

voy derivando hacia la Albatalía, pasando frente a la Casa Torre de Los Castaños del siglo XVIII, planta rectangular, con una pequeña montera y aspecto de fortaleza, de escasa decoración exterior salvo algo de rejería y una terraza a modo de barandilla.

Las casas-torre son edificios señoriales cuyo origen está relacionado con la antigua villa romana y la alquería árabe. Suelen presentar fachada en tres alturas orientada al sur, un escudo nobiliario bien visible desde el carril de acceso, símbolo del poder de sus propietarios, 

piso superior con huecos de arquería en la fachada, donde se criaba el gusano de la seda y se almacenaba la cosecha.

Su ubicación en una amplia heredad con zona de regadío sin aldeas o pueblos, daba nombre a sus veredas, parajes y carriles. La ermita adosada o próxima a la torre comunicada por un pasillo exterior, la utilizaban como oratorio familiar. Una parte del espacio se dedicaba al trabajo rural, en el patio se construían la pila, el pozo y el horno, en la puerta principal no podía faltar la parra, ya en el siglo XIX se transformaron en casas de veraneo al desaparecer el cultivo industrial de la seda.

Rodeando el centro cultural de la Albatalía, me planto frente a la Casa Torre de los Clérigos 

de planta rectangular y nave única, su decoración en color azulete y amarillo denota su relativa modernidad (principios del siglo XIX) y el disponer de balcones. 



Junto a la misma se ubica la chimenea nueva de Conservas Caravaca.


Corto la AV. de la Ñora para visitar el Molino del Amor 

sobre la Acequia Mayor Aljufía, es un edificio emblemático; restaurado y musealizado. Sus orígenes se remontan al siglo XVII. 

Pasó por varias manos, desde nobles hasta órdenes religiosas (las madres Agustinas lo bautizado como “molino del Amor de Dios”), sufriendo una serie de transformaciones a lo largo de los siglos hasta que, en 1946, se abandona su uso como molino. 

Dispone de unos pequeños los jardines y será Centro de Agrobiodiversidad para estudiar las especies endémicas huertanas.



Al llegar al Paseo del Malecón sigo por la la Calle Torres, accedo a la chimenea de Miñano, 

donde parte un sendero a los viveros municipales, 

bordeando la autovía avanzo por el Jardín del Malecón 

para echar un vistazo a la magnifica portada barroca del huerto de las Bombas, 

con sus columnas salomónicas y sus esculturas de piedra. 


Solo me resta volver desde la Pasarela Manterola 

por el Carril Bici 

de vuelta a la salida.


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