La Cisterna Basílica de Estambul
Descripción del recorrido:
Inicio el track al descender del autobús en la calle Toruk Sk, para dirigirnos a la Plaza de Sultanahmet (Sultanahmet Meydanı) ubicación del antiguo Hipódromo de Constantinopla, caminando entre la Mezquita Azul
y la de Santa Sofía.
Vemos el respiradero de la Cisterna Basílica
y realizamos la cola de entrada bajo la lluvia a la Cisterna Basílica (en turco Yerebatan Sarnıcı); conocida como el "Palacio Sumergido", es el depósito de agua subterráneo más grande y famoso de Estambul. Construida en el año 532 por orden del emperador bizantino Justiniano I, su propósito era abastecer al Palacio Imperial y garantizar reservas de agua ante posibles asedios.
Descendemos por anchas escaleras a su interior, colapsado por la cantidad de turistas y la humedad del 96%, provoca la condensación y goteras de agua que nos caen aleatoriamente del techo, andamos muy lentamente por las pasarelas del enrejado piso mojado,
sobre el nivel inferior cubierto por un metro de agua aproximadamente (llevamos calzado antideslizante). Nos sorprende ya desde las escaleras el Bosque de Columnas,
con 336 columnas de mármol de 9 m de altura, muchas de ellas reutilizadas de templos romanos antiguos,
lo que explica la variedad de los distintos estilos (jónico, corintio y dórico) de sus capiteles; el techo está construido mediante bóvedas de crucería de ladrillo.
La estudiada iluminación dota la visita de una atmósfera etérea y misteriosa, este ambiente mágico ha servido de escenario para películas como Inferno
y Desde Rusia con Amor.
Nos iremos desplazando de derecha a izquierda desde el plano antiguo del Cuerno de Oro, el estuario histórico de 7,5 km de longitud, divide la parte europea de Estambul, en dos sectores: el casco antiguo (Fatih) y la zona moderna (Beyoğlu). Tiene una anchura máxima de 750 m y una profundidad de hasta 35 m en su unión con el Bósforo. Sirvió como base naval y refugio comercial para los imperios bizantino y otomano. Históricamente, se protegía con una enorme cadena de hierro para impedir el paso de flotas enemigas.
Pasamos junto a las esculturas de medusas brillantes, diseñadas para iluminar con luces de neón azules;
en pocos metros, lo hacemos debajo del sistema de respiración o ventilación de la cisterna,
evitando que el agua almacenada (hasta 80,000 toneladas) se estancara o generara olores excesivos; forma parte fundamental de la ingeniería bizantina del siglo VI, la estructura cuenta con conductos diseñados para mantener la calidad del aire y del agua, en este inmenso espacio subterráneo que abastecía al Gran Palacio de Constantinopla.
Llegamos apelotonados al extremo noroeste donde se encuentra la primera columna con el bloque esculpido del rostro de la gorgona Medusa;
en la mitología griega es una de las figuras más icónicas, por tener serpientes en lugar de cabello y el poder de convertir en piedra a cualquier mortal que la mirara directamente a los ojos; originalmente era una hermosa doncella y sacerdotisa de Atenea; tras ser violada por Poseidón en el templo de la diosa, Atenea la castigó transformando su belleza en una apariencia monstruosa con colmillos de jabalí, manos de bronce y cabellos de serpiente.
Fue decapitada por el héroe Perseo, valiéndose de un escudo de bronce pulido como espejo para ver su reflejo y evitar ser petrificado.
La disposición específica de estas cabezas, es uno de los mayores misterios del lugar; en este figura con la cabeza acostada de lado derecho
y en la siguiente lo hace invertida, boca abajo; verla del revés me hace instintivamente querer girar la cabeza.
Como siempre se especula con teorías al respecto, las dos que más suenan son: Si la mirada de Medusa convertía en piedra a quien la mirara, al colocarlas de lado o boca abajo, habría servido para neutralizar su poder maléfico y proteger el lugar; la otra teoría, menos mágica, seria que los bloques fueran "spolia" (materiales reutilizados) traídos de edificios romanos anteriores y los constructores bizantinos los habrían colocado como mejor se ajustara a la altura necesaria para sostener la columna, sin importar la orientación del relieve.
Han colocado la escultura esquelética de un varón con cabeza de medusa,
frente a la segunda columna, con una iluminación que proyecta su sobra en la pared;
de vuelta, pasamos junto a la Columna Llorona (en turco: Ağlayan Sütun), diferenciándose de las demás por su significado emocional y su peculiar diseño,
es un pilar histórico, situado en la zona noroeste, famoso por sus grabados que parecen lágrimas, hojas, ramas o plumas de pavos reales.
Algunos visitantes creen que trae suerte o cura dolencias tocarla; cuenta la leyenda que se mantiene húmeda por las lágrimas derramadas por los centenares de esclavos que murieron durante la construcción de la cisterna en el siglo VI.
Cercanos a la salida,
observamos dos muestras de arte moderno, una esculturas con forma de hojas translucidas semejantes a las velas de las embarcaciones
y otra colgante fluorescente,
a mi juicio fuera de lugar en este entorno medieval, pero son solo apreciaciones mías de turista ignorante.
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