El Palacio de Topkapi
Se encuentra en Estambul (Turquía), barrio de Cankurtaran, cerca de la Mezquita Azul y Santa Sofía, entre el Mar de Mármara, el Bósforo y el Cuerno de Oro; es un enorme y opulento complejo palaciego del siglo XV, patrimonio de la Humanidad, sirvió como residencia de los sultanes otomanos y centro administrativo del Imperio durante aproximadamente 400 años; ocupa una extensión de 700.000 m², cuenta con cuatro patios principales.
Descripción del Recorrido: El autobús nos deja junto a la muralla en la Calle Ishak Paça,
a 200 m de la Fuente del Sultán Ahmed III y la Puerta Imperial, donde cumplimentamos la entrada,
como hemos salido temprano aún no se han formado largas colas; una vez en el interior del Primer Patio o Patio de los Jenízaros (donde se reunían los jenízaros, guardia de élite del sultán); alberga la ceca imperial (casa de la moneda) y las ruinas de antiguas panaderías y hospitales; por nuestra derecha vemos la Fuente del Verdugo,
lugar donde los ejecutores imperiales lavaban manos y sables tras cumplir las sentencias de muerte dictadas por el sultán; cerca de la fuente se encontraban las "Piedras de Ejemplo" (İbret Taşı), donde se exponían las cabezas cortadas de los traidores como advertencia (los verdugos solían ser también los jardineros jefes del palacio; esta dualidad simbolizaba cómo la belleza y la muerte coexistían bajo el poder absoluto del soberano.
A la izquierda queda la antigua iglesia de Santa Irene (utilizada como almacén de armas) que no visitaremos.
Penetramos por la Puerta de la Salutación al Segundo Patio o Patio de la Justicia,
donde se gestionaban los asuntos del imperio y se encontraba la Cámara del Consejo Imperial así como el Tesoro Público (Solo el sultán y su madre podían entrar a caballo). Seguimos al Tercer patio,
tras los tulipanes esplendorosos,
por la derecha entramos en el Museo Colección de Vestuario Imperial,
expone toda clase de caftanes (símbolos del poder y estatus), ropajes con decoraciones florales y forros de seda pertenecientes a los sultanes otomanos, desde Solimán el Magnífico hasta el siglo XVIII.
Acto seguido, nos dirigimos al Pabellón del Conquistador,
donde se ubica el Tesoro Imperial, una de las colecciones de joyas y objetos preciosos más espectaculares del mundo.
Podemos admirar el Diamante del Cucharero (Kaşıkçı Elması), de 86 quilates y forma de pera, rodeado por 49 brillantes más pequeños; cuarto diamante más grande de su tipo en el mundo, su nombre proviene de una leyenda, nos dice fue encontrado en la basura por un pescador y vendido a un fabricante de cucharas por tan solo tres cucharas de madera (Perteneció a Letizia Ramolino, madre de Napoleón).
Otra joya inigualable es la Daga de Topkapi, el arma ceremonial del siglo XVIII, la más cara del mundo, construida en oro con tres enormes esmeraldas colombianas incrustadas en su empuñadura; curiosamente, oculta un pequeño reloj inglés en el extremo del mango; fue fabricada como regalo para el Sha de Persia, aunque regresó a Estambul antes de ser entregada tras su asesinato;
también encontraremos la sección de gran valor religioso, como el bastón de Moisés, la espada del Rey David y las reliquias del profeta Mahoma.
En el Tercer Patio, pasamos por la Sala del Trono o Salón Imperial/Hunkar Sofasi; la Sala de Reuniones del Sultán,
destaca por su gran cúpula,
azulejos de Iznik del siglo XVII (Pabellón de los Azulejos)
y mobiliario en estilo rococó.
Conectada a los aposentos privados del sultán y la Reina Madre e integrada en el Harén, complejo de más de 400 habitaciones, albergaba a la familia del sultán, concubinas y eunucos.
La Sultana Valide (madre del sultán) era la máxima autoridad aquí.
Finalizamos volviendo al segundo patio del palacio (el orden aparentemente anárquico de la visita, se debe en parte, a las aglomeraciones que sufren a última hora las zonas mas demandadas)
hacia las Cocinas de palacio o Cocinas palaciegas (Saray mutfakları);
construidas en el siglo XV y reconstruidas por el arquitecto Sinan en 1574.
Podían preparar comida para más de 5.000 personas al día, incluyendo al Sultán, el harén y los funcionarios;
destacan sus 20 grandes chimeneas
y ollas de gran tamaño; alberga una interesante colección de vajillas y utensilios.
Esta visita palaciega presenta un derroche de belleza, cultura e historia inigualables, de obligada visita y mejor en agradable compañía.
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