Benia de Onís-Talavero-Sirviella-El Jogu-Siempreverde-Castañeu Sanchón-Ribera del Río Güeña

 


Partimos desde el Aparcamiento del Centro de Visitantes Las Montañas del Quebrantahuesos, 

gestionado por la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos, es un espacio interactivo dedicado a la educación ambiental y la divulgación del plan de reintroducción de esta emblemática ave rapaz en los Picos de Europa. 

Distribuida en dos plantas con paneles didácticos sobre la geología, fauna y pastoreo tradicional de la región; posee reproducciones detalladas de más de 30 especies de la zona maquetadas.

Cruzando la pasarela de madera sobre el Río Güeña, afluente del río Sella, 

nace a unos 370 m de altitud en el Collado de Gargüezo, cerca de la localidad de La Robellada (Concejo de Onís); su curso sirve de enlace natural entre las cumbres orientales y la cuenca fluvial hacia el mar Cantábrico. Sus aguas puras y oxigenadas albergan una biodiversidad notable, es frecuente el avistamiento de aves de ribera e incluso de nutrias.

Nos dirigimos por carretera hacia Talavero, aldea rodeada de valles, majadas tradicionales y montañas; 

a la entrada de la población nos encontramos con el Palacio Talavero, edificio civil del siglo XVIII, su portada cuenta con un escudo heráldico, dispone de tres plantas de altura y un aspecto tradicional asturiano, además de una galería sobre la que se asienta un corredor, decorado con otro escudo de armas perteneciente a la familia Posada.

A la entrada a Sirviella, en medio de una pradería se erige su famosa fortificación del siglo XVI, Torre de Silviella, combina elementos de la arquitectura bajomedieval con rasgos del Renacimiento, 

presenta fuertes muros de mampostería y sillares; en 1993, se produjo un grave incendio y el colapso de su muro oeste, destaca su puerta principal en arco de medio punto y sus ventanas geminadas en la segunda de sus tres plantas (A la vuelta pasaremos junto a ella de nuevo).

famoso por su profunda herencia ligada al queso Gamonéu destaca por sus viviendas de arquitectura tradicional, dotadas de los típicos corredores asturianos de madera; 

torcemos a la derecha en la bifurcación de calles; la pista asfaltada cruza la Riega de Magotán, en Ñeréu; 

vamos por el GR-109, 

seguimos por la izquierda en el desvío pasando la Teyera en la zona de Treseros, para torcer a la derecha en subida paralelos al Arroyo Lasprón. Atravesando el arroyo, ascendemos por pista encementada, observamos los trabajos de tala 

en las casas de El Jogu con aspecto de secadero de castañas, 

pasamos junto a una cabaña típica de aspecto descuidado, 

caminamos por tramo boscoso con algunos acebos entre los castaños y robles; 

cambiamos de dirección a la entrada de San Martín, avanzamos hacia la aldea de Siempreverde en los Collados, 

donde cambiamos de dirección 

e iniciamos un descenso pistero 

que acaba en una maravilla de sendero arbolado 

con profusión de hayas robles y avellanos 

denominado Castañeu Sanchón.

Cortamos un arroyuelo 

que desagua en el cercano Río Güeña, hacia donde nos dirigimos para caminar por su ribera, 

hago foto desde una estrecha pasarela, 

dejando el río 

para conectar con la pista asfaltada hacia Silviella; 

donde cruzamos por Puente el Valiente sobre el Güeña 

y echamos un vistazo a La Granja La Oveja Feliz, 

auténtica explotación ganadera asturiana orientada al ecoturismo familiar; 

con visita guiada de 1 h junto al granjero local Pepín, diseñada para familias con niños que pueden tomar corderinos en brazos, alimentar gallinas, conejos y cabras, además de acariciar a la burra Margarita.

Enlazamos con el track de la ida 

cruzando por la Ermita del Cristo 

con vistas de unas casonas 

hacia el Villar; torcemos a la izquierda para sendear de nuevo por la preciosa ribera del Río Güeña, con abundantes carteles informativos relacionados con las aves de los prados, 

del río 

y bosque de ribera. 

Finalmente cruzamos el puente 

sobre la depuradora a la salida.

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