Coto Maravillas-Camino de las Casas Coloradas-Paraje Talla Cillera-Arroyo de Gilico

 


Acceso por la Autovía del Noroeste RM-15, Salida 53 Gehegín Este, rodeando el Poligono Industrial, enlazamos con la RM-B16 pasando por Cañada de Canara, en 2,6 km, veremos el cruce con la pista que, por la derecha, conduce en 2 km al primer aparcamiento (si se quiere empezar desde aquí la ruta) o siguiendo otro km, como en nuestro caso, aparcamos a la entrada del complejo Coto Maravillas.

Mientras esperamos la llegada de la Familia Perruna hago fotos del Coto Maravillas (masa forestal de 110 has), poseedor de un Parque de Turismo Activo de uso educativo, recreativo y turístico, situado entre los ríos Argos y Quipar y a 9 km de Cehegín; 

cuenta con zona de acampada, 3 rutas de senderismo, miradores, aula de naturaleza, aseos adaptados a minusválidos, Kiosko, anfiteatro, zonas de barbacoas y juegos, tirolina, tiro con arco y rutas medioambientales guiadas. 

Aunque actualmente se halla en estado de semiabandono.

Partimos por la pista junto al aparcamiento durante 500 m; 

torcemos en ligero ascenso a la derecha en el cruce hacia el Encaramador Pequeño (634 m), 

tras 1,14km cambiamos de dirección a la izquierda siguiendo el Camino de las Casas Coloradas 

hasta el Paraje Talla Cillera, 

inicio de una ruta temática de senderismo pedagógico-ambiental; 





aunque nosotros, tras tomar el mantente, descendemos por la pista al inicio del Arroyo de Gilico

Lo nombran como Rambla de Bullas, comenzamos a remontarlo 

sorprendidos por la inusitada belleza de su lecho, encajado entre el Cerro de los Lomos y el de Cambrones, transcurre vigoroso deslizando sus aguas amarillentas sobre las formaciones rocosas rojizas, presentan vetas longitudinales azuladas, al igual que las paredes de la zona. 

Las vetas longitudinales de roca azulada pueden ser un indicador de la presencia de minerales azules como azurita, turquesa, lapislázuli o sodalita, pudiendo indicar procesos geológicos como la alteración hidrotermal o el metamorfismo.

Pasamos por un tramo ancho y casi recto, 

para encajonarnos bajo las estrechas paredes, donde el ímpetu de los arrastres han destruido el muro de contención, provocando un enorme surco abierto en los colmatados materiales aluviales con las raíces al aire.

Alternamos tramos donde las aguas van soterradas o reaparecen, 

vemos algunas rocas singulares 

y eludimos dos muros de contención, 

antes de abandonar la rambla, 

para seguir por la pista de vuelta a la salida.

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