Centro de Visitantes de las Salinas-Sendero Azul de los Tarays-Playa de La Torre Derribada-Salinas de Coterillo

 


Accedemos desde la Autopista AP-7 por la salida 774 San Pedro del Pinatar y Pilar de la Horadada, en la primera rotonda seguimos dirección Lopagán, rectos en la segunda para aparcar en la tercera. Bordeando el Centro de Visitantes de las Salinas 

cruzamos la carretera al Sendero Azul de los Tarays y GR-92; 

el taray, además de usarse en la antigua Persia para hacer varitas mágicas, tiene la peculiaridad de excretar por sus hojas el exceso de sal.



Caminamos paralelos al canal perimetral que protege las Salinas, se construyó para derivar las aguas de lluvia protegiendo la producción de sal; 

echamos un vistazo brevemente a un mirador; 

cruzamos el vallado

tomando la Calle Coto de Las Salinas bordeando el Parque Regional de los Arenales y Salinas de San Pedro del Pinatar, 

un espacio protegido de la Región de Murcia, es un humedal con arenales, un puerto y unas salinas en explotación situado en la parte norte del Mar Menor.

Pasamos junto al kiosco-Bar del Mojón, el Chiringuito Calisto, con juegos infantiles; 

salvamos las aguas del canal a través del puente 

y caminamos por la orilla de la Playa de La Torre Derribada en dirección al Puerto de San Pedro del Pinatar, un cartel nos describe la influencia beneficiosa de la Posidonia Oceánica.


Una de sus utilidades protectoras era la de envolver con sus hojas los vidrios, cerámicas e incluso pescado, en ocasiones de hambrunas se las daban de comer a los camellos. Otro gran uso de la hoja seca de posidonia era la de insecticida o desinfectante, también para hacer adobe en las poblaciones costeras donde falte la paja. La restauración de las praderas de posidonia enriquece el carbono atmosférico y frena el cambio climático.

Vamos observando el romper de las olas; 

dejamos la orilla playera para salirnos por la pasarela de madera entre dunas y arenales costeros delimitados con barreras y vallas, para no salirse de los recorridos disponibles; 

pasamos junto al Centro de Recursos Marinos del IMIDA (Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Medioambiental), 

cuenta con instalaciones en La Alberca, Torre Pacheco, Jumilla y San Pedro, así como con distintas parcelas experimentales, con cesión de uso de los Centros de Demostración Agraria de la Región de Murcia y otras entidades privadas.

Esta instalación se dedica a la investigación científica aplicada al mar y la sostenibilidad pesquera en la Región de Murcia, realizando proyectos sobre alimentación, bienestar animal y diversificación de especies; 

dispone de una planta dedicada al desarrollo de nuevos piensos más respetuosos con el medio ambiente y se coordina la monitorización de parámetros ecológicos y ambientales del Mar Menor utilizando tecnología geoespacial y boyas perfiladoras.

Desde la pasarela vemos ejemplares la especie emblemática Sabina de las Dunas (Juniperus turbinata), conocida como sabina costera, litoral o marítima, pequeño árbol de hoja perenne fundamental en la conservación de los ecosistemas costeros; 

se distingue por su gran resistencia ante condiciones extremas, como suelos salinos y fuertes vientos, actuando como un reservorio de arena que ayuda a mantener y estabilizar las dunas; sus hojas son similares a las del ciprés y es una especie muy longeva.

Desde el edificio de información del Centro de Visitantes de las Salinas, cruzamos la carretera al solitario carril bici y Mirador sobre las Salinas de Coterillo; 

la vegetación sumergida está compuesta por tapetes de cianofíceas, por bacterias y algas unicelulares como la Dunaliella, responsable del color rojizo del agua. 

A la Dunaliella salina se la conoce por su actividad antioxidante, usada en cosméticos y en suplementos nutricionales como productora de beta-caroteno.

Cambiamos el carril bici por el sendero acondicionado con pasarelas para echar un vistazo a los flamencos; 

su cuerpo, cuello y cabeza exhiben una coloración blanquecina con tonos rosados, 

mientras que las plumas coberteras alares presentan un intenso rosa carmesí debido a carotenoides obtenidos de su alimento; 

sin embargo, las plumas de vuelo o rémiges son de color negro. 

Cruzamos el puente de madera sobre el canal al aparcamiento.

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