Rodeando la Laguna de Uña

 


Accesos: Por la CM-2105 desde Tragacete o Villalba de la Sierra como en nuestro caso, aparcamos a la entrada del pueblo junto a los juegos infantiles.

Partimos caminando en ligero ascenso hacia la zona Norte de la población, encontrando varios monumentos relativos al desarrollo de las labores propias de la serranía, como el homenaje a los leñadores y al oficio de maderero, 

a los gancheros 

representados como figuras de la mitología griega que, desde la Muela de la Madera, transportaban por el Río Júcar las maderadas, cuyo destino final era Cuenca, 

sirviéndose de un bichero (palo de avellano o de sabina de 2,5m y un gancho de hierro en la punta), 

apencaban también hacheros y muleros para que el abundante y apreciado pino negral de la zona, se emplease en las construcciones civiles y militares de la época.

Descendemos brevemente al primer mirador de la Laguna de Uña, 

con vistas de la cornisa de la Raya donde estuvimos esta mañana;

pasamos frente a la silueta escultural homenaje a la mujer serrana; 

vemos un par de mariquitas de 7 puntos (Coccinella septempunctata) que nos traen recuerdos de nuestra niñez en la huerta de Murcia, donde eran muy abundantes y casi han desaparecido.

Seguimos 

desde el Centro de Interpretación 

al Mirador de Uña, 

con el lema Naturaleza, Piedra y Agua en sus poco mas de cien años de existencia. 

La Laguna de Uña es un humedal artificial aprovechando el embalsamiento de agua por una franja tobácea, ampliada posteriormente para dar servicio de aguas al Salto Hidroeléctrico de Villalba de la Sierra.

Pisteamos 100m para echar un vistazo al abrigo de roca caliza, donde se ubica la pequeña Ermita Virgen del Espinar con su bonita talla en madera adornada de flores. 

Seguimos otros 500 m, girando a la izquierda hacia la Escuela Regional de Pesca, 

entramos en una sauceda o mimbrera, 

a veces en contacto directo con el agua, soportan el encharcamiento del suelo y las inundaciones o avenidas gracias a sus ramas flexibles, hojas generalmente estrechas, fuerte enraizamiento y rapidez de crecimiento, así como la facultad de echar numerosos troncos; contamos uno de 12.

Cruzamos por el puente sobre el Barranco de Socarrado, 

entrando en el idílico paraje de la Escuela de Pesca; 

compartiendo instalaciones con el Centro de Interpretación del Medio Acuático 



y cercanos a la piscifactoría, donde se crían truchas para la repoblación de los ríos Júcar, Tajo y Segura; amenazada por la voraz carpa, desequilibra el ecosistema al devorar sus puestas de huevos, incluidos los de anfibios. Rodeamos las instalaciones 

disfrutando de la naturaleza, con sombra, agua y verdor por doquier, mientras nos sobrevuelan los buitres, nos envuelve el robledar y cobijan los altos farallones calizos.

Observamos los curiosos amacollamientos de hierbas largas, correspondientes a la entrada de pequeñas madrigueras hechas por la rata de agua o ratón de campo; 

mientras Rosa espera relajadamente sentada en un banco, 

me acerco para echar un vistazo a otro observatorio de fauna con caseta de avistamientos, 

un zampullín sale espantado 

mientras que una focha permanece inalterable.

Tras 300m, entramos por unas choperas 

hacia el siguiente de los observatorios, 

se halla precintado aunque se encuentra en buen estado 

y me adentro hasta su final rodeado por nenúfares; 

vuelvo sobre mis pasos 

a la entrada donde espera Rosa 

para incorporarnos a la pista; alcanzamos el puente sobre el canal Uña-La Toba, 

construido en la década de 1920, este canal de agua transcurre colgado sobre los imponentes cortados de la Hoz del Júcar; pasado el mismo, lo seguimos por su margen rodeando las instalaciones de la central y la Laguna de Uña; 

las vestiduras otoñales embellecen un paisaje impactante; 

dejamos atrás un templete o cenador en una zona ajardinada 

y alcanzamos la casita con ruedas.

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