Los Molinos de Corroriu
Aparcamos en la explanada cercana al Museo Etnográfico de Quirós, junto a la carretera Caranga-Barzana AS-229.
Partimos con estupenda temperatura
rodeando el Museo,
para pistear en ascenso
hacia la aldea de Faedo con vistas sobre el Valle de Quirós en el Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa;
aquí nos unimos a la ruta de interés etnográfico Molinos de Corroriu (PR-QU 8). Torcemos en descenso hacia el Hotel Rural Las Fuentes de Lucia,
pasamos junto a la Capilla del Santo Ángel
y su emblemático tejo (teixo) centenario;
caminamos por amplio sendero faldeando el Pico Formigueiro (891 m)
para ir descendiendo entre
avellanos, endrinos
robles y castaños monumentales,
a visitar los tres molinos de agua tradicionales escalonados a lo largo del Reguero de Fresnedo:
Los Molinos de Corroriu.
estas tres estructuras de piedra, fueron restauradas en los años noventa,
se utilizaban históricamente para moler la escanda (espelta),
un rústico y antiguo tipo de trigo vestido (su grano permanece fuertemente protegido por una cáscara o vaina (gluma) ya que no se desprende de forma natural durante la trilla. Aunque su origen se remonta al Neolítico en Oriente Medio, hoy en día está estrechamente vinculada a la identidad gastronómica y cultural de Asturias, donde cuenta con la Denominación de Origen Protegida como "Escanda Asturiana".
Tras la visita,
salimos a la pista asfaltada a Fresnedo,
pueblo vinculado históricamente al cultivo de la escanda y a la elaboración del artesanal quesu de bota o de vexiga,
se elabora rellenando una piel de cordero o cabrito tratada con leche de vaca, cuajo y sal, colgándola cerca del calor de la leña para su fermentación.
Tiene textura cremosa, fuerte olor y sabor muy intenso, picante y amargo que aumenta cuanto más tiempo se conserva.
Se halla con algunas de sus viviendas, de bonita arquitectura rural asturiana, en estado de semiabandono.
A la salida de la aldea
tomamos el mantente
y descendemos a la aldea de Villagondú,
pequeño núcleo que conserva ejemplos de arquitectura popular como hórreos, paneras y casas de piedra;
sin llegar a salirnos del mismo,
atajamos descendiendo por camino empinado,
estrechándose hacia su final,
enlazamos con la pista que, sin cruzar el puente sobre el Río Quirós, conecta con la Senda del oso de vuelta
al aparcamiento.




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