Sendero de las Caleras-Los Teatinos-Umbrías de Santo Ángel-CV de La Luz-Cueva de la Hiedra-Virgen de la Fuensanta
Accedo al aparcamiento del Santuario de la Fuensanta;
desciendo por la carretera
a la curva e inicio del Sendero de las Caleras; con minas a cielo abierto explotadas desde los árabes; voy explorando las ruinas de los hornos de yeso en distinto grado de conservación,
con restos de silos, conforman las caleras donde las piedras de yeso (aljez), asociadas a la caliza, se cocían en hornos creando óxido de calcio (cal), mediante la calcinación de la piedra caliza a 900 grados, se trituraba y transportaba para su venta.
El terreno roto con piedra suelta y fuerte inclinación obliga a extremar la prudencia apoyando bastones.
El topónimo Algezares procede del árabe “Al-yessar” (tierra de yesos); una apertura permitía a los trabajadores acceder al interior del horno, cuya estructura abovedada contenía la leña y, sobre ella, se disponían las piedras ricas en yeso -o aljez-, cociéndolas durante unas 10 horas.
Una vez deshidratado, el yeso era trasladado a las eras de molienda, donde se trituraba y quedaba preparado para su uso en la construcción.
Tras dejar las cinco caleras atrás, cambio de dirección
dedicándome a explorar un tramo;
desciendo a la carretera de la Urbanización de los Teatinos;
remonto brevemente por el Barranco del Sordo
al Camino del Apóstol, para tomar la Senda Umbrías de Santo Ángel PR-MU 22.
Entre olivos, algarrobos y alguna Piña de San Juan,
tomo un poco de altura
para visitar la Cueva Ermitaña de la Cruz o Cueva de la Hiedra.
Interesante el mundo espiritual de ermitas, conventos y santuarios que fueron surgiendo en torno a un paraje de cuevas, para morada de peregrinos convertidos en ermitaños en su búsqueda de aislamiento y meditación allá por el S. XV.;
más tarde fundarían diversas Congregaciones y Órdenes religiosas en la zona, entre ellas la de Los Hermanos de la Luz, cofradía integrada por un grupo de anacoretas que subsistían de los productos de sus tierras y de la limosna.
Cruzando la carretera a la Balsa del Valle y desde la entrada al Centro de Visitantes de La Luz con sala de audiovisuales, cafetería y espacio expositivo entorno a: "El Valle de los Íberos", "Fortificaciones Medievales y Espiritualidad" y "La Seda en Murcia";
avanzo pegado al vallado
encontrando una parte de la alambrada caída y echo un vistazo al interior.
Al final hay que bajar por el sendero de la Cañada Real de Torreagüera;
corto el Barranco del Sordo
y me desplazo a media ladera siguiendo una antigua canalización;
acaba bordeando las instalaciones religiosas de Villa Pilar,
hacia la Fuente Santa
con un frente de estilo renacentista; el origen del culto a la Virgen de la "Fuente Santa", viene de una leyenda que narra la aparición del milagroso manantial que riega el paraje. La Virgen de la Fuensanta viaja en dos ocasiones al año a la Ciudad de Murcia, la más importante, la Romería mayor, en martes de “bajada” tradicional y multitudinaria, en las "Siete Cuestas" que la separan del Santuario, muchos romeros la ascienden en señal de promesa de rodillas o descalzos.
Asciendo por el via crucis pasando frente a la Cueva del Hondoyuelo
también conocida como de la Cómica Francisca de Gracia, actriz que se retiro a esta cueva como ermitaña, donando sus posesiones a la Virgen de la Fuensanta, cuando el 23 de febrero de 1610, el Cabildo le concedió licencia a la cómica y a su marido para vivir en ella y le dio el título de “santera”.
Junto a la misma se hallan las Cuevas del Tránsito San francisco de Asís.
Acabo en la explanada del Santuario de la Fuensanta,
patrona de Murcia; su santuario es de estilo barroco, se encuentra al cuidado de las monjas benedictinas y está rodeado de diferentes construcciones religiosas; veo la escultura de Santa Otilia, patrona de los ópticos-optometristas.
La construcción del santuario empezó en 1694 sobre los restos de una antigua ermita medieval,
es de estilo barroco, con dos ángeles sosteniendo el escudo del cabildo catedralicio de Murcia en el portal central y, en el centro, la figura de la Virgen de la Fuensanta patrona de Murcia.
Asciendo a la Casa del Cabildo
con un mirador sobre la Vega Murciana;
tras el disfrute de las vistas
solo me resta descender al aparcamiento.

Comentarios
Publicar un comentario