Cabo de Gata al Faro por Las Salinas

 

Accesos al Cabo de Gata desde Almería por la Autovía del Aeropuerto N-344 al Retamar y por las ALP-202 y 822 pasando por Pujaire. Desde la Autovía del Mediterráneo hacia San José por la ALP-206 primero y por las ALP-822 y 202 después.

Salgo desde el aparcamiento junto al paseo de la Playa de San Miguel, entre enseres marineros

 hacia la Torre San Miguel, 

atalaya militar construido en 1756 por orden de Fernando VI, para proteger el poblado de La Almadraba de Monteleva y sus salinas.

 En 1941 pasó a ser la casa-cuartel de la Guardia Civil, en los años 80 se construyó una pequeña muralla con torretas en las esquinas. Podría convertirse en un museo dedicado a la pesca.

Cruzo la Carretera cortando la pista al cementerio

 y dos canales poco profundos, se mantienen secos a pesar de la fuerte tormenta que cayó ayer; 

desde una urbanización

 accedo a la carretera AL-3115, para visitar el Mirador de las Salinas sobre la Rambla de las Higueras.

Tras 445 m, dejo la carretera a la derecha por sendero arbustivo, enlaza con la pista de los invernaderos durante 170 m; giro por la pista que conecta con el Camino del Pozo del Cabo, 

transcurre junto al vallado salinero y se encuentra anegado por las aguas de lluvia, 

con tramos muy embarrados a pesar de que existe otra pista paralela.

Hago una parada en el Observatorio de aves, aunque no veo ninguna; 

sigo pisteando entre charcos 

dejando las ruinas del Cortijo Becerra por la izquierda, 

tomo carretera de subida hacia el Faro con una pendiente del 10%, las vistas son estupendas al igual que el día luminoso.

Otra parada disfrutando del Arrecife de las Sirenas, 

icono del parque y lugar que estuvo tan poblado de focas monje, que los navegantes confundían sus gritos con los cantos de sirenas; de ahí su nombre, es el resultado de una antigua chimenea volcánica;

 probablemente recibe este nombre por la presencia de una colonia de foca monje, ya que los pescadores de la zona las llamaban sirenas o lobos marinos. Este mamífero habitó toda la costa de Cabo de Gata hasta la mitad del siglo XX.

Me despido del Faro, construido en 1863 (el más antiguo de la provincia de Almería); en el siglo XX lo completan el resto de dependencias; erigido en el Morrón del Corralete a 50 msnm sobre las ruinas del castillo de San Francisco de Paula, formaba parte de la batería de defensa marítima de la costa almeriense, fue destruido durante la Guerra de la Independencia. 

Con una altura de torre de 18 m, los destellos del faro son visibles a 30 millas de distancia (45 km), complementado por una sirena acústica, que los días de espesa niebla se activa avisando a los barcos de la presencia de la peligrosa Laja del Cabo, arrecife que se encuentra a una milla marítima, causante de numerosos naufragios a lo largo de la historia. El pecio más visitado por los submarinistas es el del buque Arna, naufragado en 1928 al chocar contra la Laja del Cabo.

Toca volver a subir de vuelta, pasando esta vez por la Fabriquilla,

 la Almadraba de Monteleva

 y las Salinas del Cabo de Gata con sus montones de sal, producto de máximo valor en la vida de todas las civilizaciones. Por sus propiedades para la conservación de los alimentos  ha sido considerada  como uno de los bienes de intercambio más valorados a lo largo de la historia. El origen de las salinas proviene de una albufera que progresivamente se fue convirtiendo en un  humedal. El funcionamiento de las salinas comienza con el llenado de las balsas que bajan hasta charcones (evaporizadores), donde pierden un tercio de humedad. La última fase se produce en los cristalizadores donde por cada litro de agua se producen 250 gr. de sal. Finalmente es recolectada y amontonada al aire libre, se transporta al puerto de Almería y distribuida por diferentes mercados, principalmente a Islandia para la salazón del bacalao.

Tenía pensado volver por la pista de tierra que bordea por el Sur las Salinas, pero ya he tenido bastante barro por hoy y lo hago por carretera desde la iglesia de las Salinas, 

construida en 1907 para los salineros que vivían en el cercano poblado de Las Almadrabas de Monteleva; tan cerca de la playa Cabo de Gata, que se edificó sobre una plataforma para evitar que entrara el agua y la arena. En ella se veneraba a Nuestra Señora del Carmen, patrona de los marineros, y a Santa Bárbara, protectora contra las tormentas.


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